Hot Fire Door - Puertas para Chimeneas

Cuál es el mantenimiento ideal para tu chimenea de leña

28 Jul

En este artículo queremos ofrecerte consejos para limpiar y mantener en perfectas condiciones tu chimenea. De este modo podrás aprovechar los pros y reducir los contras de tu chimenea de leña en la medida de lo posible.

El mantenimiento de una chimenea sobre todo tiene que ver con la limpieza. Esta debe hacerse de forma regular, ya que la madera al arder produce residuos que se quedan en el tiro y tienen que eliminarse periódicamente. En algunos casos, si no se hace así se puede llegar a bloquear la salida de humos y llenar la estancia. Incluso podría producirse un incendio, algo de lo que se hacen eco las noticias y que tiene un mal mantenimiento como motivo principal.

 

Afortunadamente mantener una chimenea en perfectas condiciones es bastante simple. Y se notará cuando la encendamos porque la leña arderá mucho mejor. El fabricante de tu chimenea seguramente te dé algunos consejos. Estos suelen ser casi siempre los mismos.

Consejos básicos para el mantenimiento de tu chimenea de leña

Hay una serie de pautas que debes seguir siempre que vayas a limpiar tu chimenea. Por ejemplo, debes asegurarte de que está completamente fría, ya que de lo contrario podríamos sufrir algún daño. No empieces nunca a trabajar si notas que aún está templada.

El cajón de la ceniza se debe vaciar con frecuencia. Dependiendo del uso esto puedes suponer una vez al mes, a la semana o cada menos tiempo. No obstante, procura dejar un poco de ceniza en el cajón para que la chimenea consuma algo menos de leña.

Para limpiar el tiro de la chimenea, lo mejor es usar un cepillo especial. Con movimientos de arriba hacia abajo desprenderemos el hollín acumulado.

En algunas ocasiones puede que haga falta algo más fuerte como un cepillo de acero o un deshollinador químico que se quema con la leña y previene la acumulación de hollín durante un tiempo. También hay leños deshollinadores, que deben quemarse en la chimenea durante varias horas hasta que se haya consumido por completo.

Las puertas de chimenea también deben estar en buenas condiciones. Un poco de agua y jabón y un cepillo fuerte nos ayudará a tenerlas en perfecto estado y la chimenea lucirá mucho mejor. Después de la limpieza profunda, no está demás limpiar con un limpiacristales al menos cada dos o tres días. Así te aseguras poder ver el fuego si te gusta mirarlo.

Una vez al año debe hacerse una limpieza en profundidad, preferiblemente a manos de un profesional para que también pueda revisar el estado de la chimenea y comprobar que todo está en perfectas condiciones. La temporada de limpieza de chimeneas suele ser al finalizar el invierno o justo antes de empezar a utilizarla. Aunque no está de más hacerlo entre estas dos épocas, sobre todo porque la demanda es menor y podemos aprovechar mejores precios en estos trabajos.

Como te habrás dado cuenta, el mantenimiento de tu chimenea de leña no es demasiado complicado. Solo tienes que prestar atención y podrás disfrutar de tu chimenea en perfecto estado.

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