Hot Fire Door - Puertas para Chimeneas

Cómo limpiar una chimenea

01 May

La llegada del buen tiempo marca el final de la temporada de calefacciones, y cuando no vamos a utilizar nuestra chimenea durante un largo período también llega el momento de hacer limpieza. La verdad es que adoramos usar nuestras chimeneas y disfrutar del calor que dan las chimeneas de leña, pero limpiarlas no nos gusta tanto, ¿verdad? Todo el hollín y la ceniza acumulada durante meses puede ser una tarea bastante tediosa.

 

Dicho esto, limpiar y deshollinar una chimenea es algo que tampoco requiere de demasiado tiempo. En un par de horas podemos tenerla completamente limpia y preparada para volverla a encender, así que se puede comparar con cualquier otra tarea de limpieza doméstica.

Primeros pasos

Lo primero de todo es asegurarse de que la chimenea está completamente fría, así como las cenizas que hay en el interior.

Después, con un cepillo y una pala, barremos bien el interior. También podemos utilizar un aspirador si disponemos de uno. Retiramos la bandeja y hacemos lo mismo que con el interior de la chimenea.

Una vez que hemos retirado el hollín al máximo, procedemos a continuar con la limpieza más a fondo.

Cepillado

Con la ayuda de un cepillo de alambre, como los que se utilizan para las barbacoas, por ejemplo, vamos frotando hasta quitar todas las partículas adheridas en las superficies. Algunas pueden costar algo de trabajo, pero con un buen cepillo la tarea se hará mejor. Vamos retirando todo lo que se va acumulando con el cepillo o el aspirador por dentro y por fuera hasta llegar a la última etapa, la cámara de combustión.

Cámara de combustión

Cuando llegamos a la cámara de combustión en sí, hay determinados productos que podemos utilizar para facilitarnos la limpieza. Elegir uno en concreto depende de nosotros en realidad. Algunas de las opciones más utilizadas son el vinagre con trifosfato de sodio mezclados en agua templada. Otras personas utilizan una mezcla de lejía y agua caliente.

Un consejo: hagas lo que hagas nunca mezcles vinagre con lejía o amoniaco, ya que esto genera una reacción química que produce vapores tóxicos que pueden llegar a ser mortales. Vamos frotando con un cepillo de cerdas duras, pero no de alambre, por toda la cámara después de dejar que el producto elegido actúe unos minutos por toda la superficie. Lo ideal es dejar en remojo al menos 15 minutos después de haber aplicado el producto para que actúe bien, así que es un buen momento para tomarnos un descanso.

Cuando hayamos terminado de frotar, volveremos a fregar con nuestro producto de limpieza favorito, enjuagando después con agua limpia y templada hasta que la chimenea esté completamente limpia. Dejamos abierta para que se seque al aire por completo.

Una vez terminado, cerramos el tiro de la chimenea para evitar que durante el verano entre algo dentro de casa a través de la chimenea, y cerramos la puerta hasta que llegue de nuevo el frío y tengamos que volver a disfrutar otra vez del calor de nuestra chimenea de leña.

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