Hot Fire Door - Puertas para Chimeneas

Qué tener en cuenta con las chimeneas de leña

21 Mar

Una chimenea de leña es una forma económica de tener la casa caliente. Su instalación es relativamente sencilla y además genera una sensación de lo más agradable. Estas son dos de las razones por las que las chimeneas de leña vuelven a estar de moda, en detrimento de los radiadores eléctricos o las estufas de gas. Ahora bien, hay una serie de cosas que se deben tener en cuenta a la hora de instalar y utilizar chimeneas de leña. Eso es lo que queremos analizar en esta ocasión.

 

A la hora de elegir un modelo de chimenea, lo ideal es decidirse por la calidad. Incluso si tenemos una chimenea de obra, hay una serie de elementos que nos pueden ayudar a aumentar su eficacia, como la instalación de puertas aislantes, cassettes o insertes que optimizan el rendimiento y reducen el gasto en troncos.

El tiro es uno de los elementos fundamentales de una chimenea de leña. Un tiro demasiado estrecho provocará la entrada de humo y residuos en la estancia, mientras que uno demasiado grande aumentará el consumo de combustible al perder una buena parte del calor por allí. Por eso, lo ideal es un tiro regulable, que permita graduarlo en función de las condiciones internas o externas de temperatura y humedad, por ejemplo. También es mejor que el tiro vaya directo hacia fuera, en lugar de tener codos que pueden ralentizar la salida.

Otro detalle a tener en cuenta es que se necesita un espacio en el que tener almacenada la leña para la chimenea. Este espacio debe estar bien aislado de la humedad, pues la leña mojada no solo arde mal, sino que genera humo en exceso. Cuanto más seca esté la leña, mucho mejor. Además es ideal que la madera sea de buena calidad, como la de roble o encina, que tienen una dureza suficiente como para aguantar bastante tiempo hasta que se desintegre por la acción del fuego.

En caso de tener la chimenea junto a una corriente de aire, como con las ventanas abiertas, la estancia puede llenarse de humo, sobre todo en chimeneas abiertas que no tienen puertas ni sistemas de recuperación de calor.

Las chimeneas de leña necesitan una buena limpieza y mantenimiento para que funcionen bien. Esto significa más que limitarse a retirar la ceniza del fondo, también hay que revisar de vez en cuando el tiro para asegurarnos de que no hay obstrucciones ni depósitos de carbonilla que pueden dificultar el buen funcionamiento. No hace falta limpiar la chimenea todos los días, pero sí estar pendientes de que esté en buenas condiciones.

Para que una chimenea funcione adecuadamente, lo ideal es que haya al menos una pequeña entrada de aire. El fuego necesita oxígeno para mantenerse encendido y arder bien, de modo que se desaconseja tener la habitación cerrada herméticamente, en especial en espacios pequeños.

No hay que prender el fuego nunca con líquidos inflamables, ni tenerlos cerca del calor de la chimenea. Tampoco conviene apagarlo con agua, pues es mejor dejar que se extinga por sí solo.

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