Hot Fire Door - Puertas para Chimeneas

Diferencias entre estufas de gas y eléctricas

09 Abr

¿Qué es mejor, tener una estufa de gas o una eléctrica? En realidad no es que una sea mejor que otra. Simplemente son distintas, y tienen sus particularidades. Por eso en este artículo queremos comparar ambos sistemas de calefacción y ver sus diferencias, con sus ventajas e inconvenientes. Elegir después entre uno y otro lo dejamos a tu elección.

 

Las estufas de gas producen vapor, de modo que se puede condensar el agua en paredes y techos, además de en los cristales. Las estufas eléctricas no emiten este vapor, sino que generan calor seco sin combustión. Si las paredes presentan humedades no es como consecuencia de la calefacción.

La combustión de gas genera anhídrido carbónico, por lo que debe haber una buena ventilación en la estancia para evitar la acumulación de este gas venenoso. Una cantidad excesiva de anhídrido carbónico puede producir asfixia. Las estufas eléctricas tampoco emiten gas, de modo que se pueden utilizar en espacios cerrados que no tengan una buena ventilación.

Las estufas eléctricas son más baratas que las de gas, como norma general. Sin embargo, el consumo eléctrico es mayor, de modo que a la larga pueden ser más costosas que una estufa de gas. Una estufa eléctrica de 1000 vatios tiene un consumo equivalente a 18 bombillas incandescentes de 60 vatios encendidas a la vez.

Las estufas eléctricas empiezan a calentare de inmediato, al igual que las de gas. Pero las primeras necesitan más tiempo para que el calor se note más allá de la estufa, mientras que las de gas generan calor desde el momento en que se encienden.

Las estufas de gas pueden funcionar de forma autónoma, de manera que se pueden llevar a lugares en los que no haya electricidad. Por contra, las estufas eléctricas necesitan tener cerca una toma de corriente para funcionar, pues de otro modo no sirven.

Otra diferencia notable tiene que ver con la forma en la que emiten calor cada una de las estufas. Las estufas eléctricas lo hacen por radiación, es decir, que el calor se va extendiendo a medida que el aire alrededor de la estufa se calienta. Las estufas de gas emiten fugo directo, lo cual también calienta el aire, pero más deprisa que las eléctricas. En cualquiera de los casos, no conviene acercarse demasiado para no quemarse, aunque con las estufas de gas hay más probabilidades de que algo se prenda fuego si está demasiado cerca.

Las estufas que funcionan por electricidad, al no tener una llama, no corren el peligro de apagarse por una corriente de aire. Las de gas sí pueden sufrir este problema, a lo que se añade el hecho de que el gas seguirá saliendo, lo cual puede intoxicar a quienes están dentro de la estancia. Por ello conviene no dejar nunca sin vigilancia una estufa de gas, y asegurarse de que la llama es uniforme.

Ahora que hemos visto las diferencias entre ambos sistemas, tanto para bien como para mal, es el momento de decidirse por una estufa. ¿Con cuál te quedas?

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